Escribe tu búsqueda

The Chilean dream Una mirada desde lo local

The Chilean dream Una mirada desde lo local

Compartir

El último Censo reveló que la población extranjera aumentó en 586 mil personas a nivel nacional desde 2002. En ese entonces, nada parecía presagiar la magnitud de la ola migratoria, que desde hace unos años se ha posicionado en el debate político y es tema obligado en la agenda noticiosa. Hoy, ad portas de una nueva legislación, los municipios cuentan cómo han vivido desde dentro este proceso.

Las comunas de Quilicura y Estación Central concentran una de las tasas más altas de población migrante en la Región Metropolitana y ambas fueron las primeras en ser reconocidas por el Departamento de Extranjería y Migración (DEM) con el Sello Migrante. Y, quizás sin saberlo, en estas comunas un terremoto fue lo que hizo poner atención a un fenómeno que se estaba comenzando a germinar en distintas partes de Chile. Hace ocho años, en el frontis de la municipalidad de Quilicura había teléfonos públicos y los números que se marcaban llamaban a Haití. Días antes, la tarde del 12 de enero de 2010, un terremoto de 7,3 grados Richter redujo la ciudad de Puerto Príncipe a escombros y acabó con alrededor de 316 mil vidas. Este fue el signo que marcó un antes y un después en la gestión municipal respecto al tema migratorio. En Estación Central, el terremoto de febrero de 2010 fue el hito que selló la primera aproximación del municipio con la migración. El alcalde Rodrigo Delgado recuerda un llamado post terremoto del Intendente de la época, porque él junto a otros alcaldes, estaban siendo acusados de prácticas discriminatorias: las comunidades peruanas decían que no habían recibido ayuda. El jefe comunal les respondió que sus funcionarios estaban en terreno levantando información, pero como estas personas trabajaban puertas adentro, no se encontraban en sus hogares. El impasse, finalmente, fue una de las primeras luces de lo que sería el trabajo municipal en los años siguientes.

Impacto en la gestión local

Si se comparan los resultados del Censo, entre 1992 y 2002 no habrá grandes diferen14 noviembre de 2018 rrollan planes, programas y acciones tendientes a la formación, capacitación y sensibilización de los equipos en cada territorio. Hoy, según las cifras que maneja el DEM, se han constituido 63 oficinas de migraciones en las 346 comunas de Chile. A la fecha, Quilicura, Estación Central, Peñalolén, Maipú, Santiago e Independencia han obtenido el Sello Migrante. Hay, además, otras 40 comunas que han firmado la Carta- Compromiso y que están trabajando para cumplir los requisitos del programa. Por último, existe otro grupo de unas 32 municipalidades, desde Arica a Porvenir, que tanto su alcalde o alcaldesa como el concejo municipal han mostrado su interés en firmar. La OIM desde 2014 viene trabajando con los gobiernos locales chilenos. Carlos Baeza, coordinador de Asuntos Migratorios de la OIM, explica cias: en el primero, la población nacida en otro país era de 114.597 casos, mientras que diez años más tarde aumentaba en 83 mil personas. Sin embargo, en 2017, la cifra era difícil de predecir: 784.685 habitantes extranjeros, que se dividen, según las cifras oficiales, mayoritariamente en gente proveniente de Perú (24,4%), Colombia (13,7%), Venezuela (10,8%), Bolivia (9,8%), Argentina (9,4%), Haití (8,2%) y Ecuador (3,6%).

El desglose de las cifras del Censo en regiones refleja la tendencia que tiene el flujo migratorio a concentrarse en la región Metropolitana con 486.568 personas, seguida por la región de Antofagasta, con 62.663 habitantes, y Tarapacá con 43.646. Entre las regiones con menos personas extranjeras, está Aysén con 2.083 extranjeros, Los Ríos con 3.768 y Magallanes con 4.714. Ante esta realidad, el alcalde Delgado, quien también es presidente de la comisión de migrantes de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), cuenta que una de las primeras estrategias usadas fue la demanda espontánea. “Empezamos a definir cuáles eran los temas mas críticos, partiendo por la capacitación de los funcionarios”, quienes fueron formados en distintas temáticas para poder acoger y atender mejor al migrante: “la necesidad de la comunidad extranjera no era solo buscar una pieza, sino que integrarse”, afirma Delgado. Para Carrasco, edil de Quilicura, uno de los primeros pasos para poder proyectar las acciones futuras, fue generar una encuesta de migrantes para consultarles cómo se sentían y qué necesidades tenían, porque “cada realidad migratoria es diferente”.

Extranjeros en las urnas

Según las cifras del Servicio Electoral (Servel) durante las últimas votaciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales en 2017, los extranjeros inscritos para votar ascendían a 267.116 personas, lo que equivale a un 1,9% del padrón total y que significó un aumento del 11,9% en el padrón respecto de las elecciones municipales de 2016. Entre las características de estos votantes, están que pertenecen a 93 países. Encabezan la lista los peruanos, con un 42% de los habilitados para votar, es decir, 111.521 personas. Le siguen Argentina (23.513), Bolivia (20.046), y Colombia (18.105). Fuera de Latinoamérica, destacan los votantes de España (8.481), Estados Unidos (7.649) y China (6.422). De acuerdo a los datos del mismo organismo, los votantes extranjeros se distribuyen en 340 comunas, lo que equivale al 98% del territorio nacional. Respecto del total de votantes por región, en Tarapacá se concentra el porcentaje más alto de extranjeros, con un 7,7%, luego Arica (4,7%) y Antofagasta (4,2%). Si se evalúan solo cantidades de electores, en la región Metropolitana se encuentra el número más alto con 188.322 votantes, en contraposición a la situación de Aysén, en que solo había 553 extranjeros habilitados para votar. En cuanto a su género, un 54,3% correspondía a mujeres. El aumento previsible de la población extranjera con derecho a voto hará que en la próxima elección municipal de 2020, los migrantes puedan ser decisivos en algunas comunas.

Comunas de la Región Metropolitana con oficina de migraciones y cantidad de población extranjera

Sello y oficinas de migraciones

Como un reconocimiento del Estado al trabajo de los municipios, el Departamento de Extranjería y Migración -dependiente del Ministerio del Interior- ha centrado sus esfuerzos en el Sello Migrante. Desde 2015 implementan esta certificación en que destacan los “territorios interculturales libres de discriminación” y que desarrollan planes, programas y acciones tendientes a la formación, capacitación y sensibilización de los equipos en cada territorio. Hoy, según las cifras que maneja el DEM, se han constituido 63 oficinas de migraciones en las 346 comunas de Chile. A la fecha, Quilicura, Estación Central, Peñalolén, Maipú, Santiago e Independencia han obtenido el Sello Migrante. Hay, además, otras 40 comunas que han firmado la Carta- Compromiso y que están trabajando para cumplir los requisitos del programa. Por último, existe otro grupo de unas 32 municipalidades, desde Arica a Porvenir, que tanto su alcalde o alcaldesa como el concejo municipal han mostrado su interés en firmar. La OIM desde 2014 viene trabajando con los gobiernos locales chilenos. Carlos Baeza, coordinador de Asuntos Migratorios de la OIM, explica que lo que buscan “es que los municipios no tengan una oficina de migrantes para atender a migrantes”, ya que para él, si bien generalmente se parte así, “ese es el peor error que puede cometer cualquier atención pública. Si tú generas un nicho exclusivo para población de algún tipo, lo que estás haciendo es un proceso de exclusión, diferenciación con la población nacional en la que se produce además una situación bien compleja en la que los migrantes tienen una ‘atención privilegiada’ versus otra persona nacional”. Baeza aconseja “Buscar experiencias que ya existen. Aquí se pierde mucho tiempo tratando de crear algo, cuando hay cosas que ya existen y lo que tú necesitas es adaptarlo y probar si resultan acá”, dice.

Experiencias y desafíos

Si bien los flujos migratorios son dinámicos y cambian constantemente, a inicios de 2018, según un balance de la Policía de Investigaciones (PDI), en 2017 el ingreso de haitianos y venezolanos se había duplicado en el país . En marzo, la aerolínea LAW se declaró en quiebra y suspendió sus vuelos. Más tarde, este mismo año, el gobierno de Sebastián Piñera anunció un proceso extraordinario de regularización, junto con la creación de dos visas: la de Responsabilidad Democrática para los venezolanos, y una visa consular de turismo para haitianos. Entre las repercusiones surgidas después de estos anuncios está un cambio de flujos, ya que a fines de agosto se registraron más salidas de ciudadanos haitianos que entradas , y el gobierno ya hablaba de una “operación retorno”, mientras que en octubre se dio a conocer que la cifra de ingresos vía aérea desde Venezuela y Haití se había reducido a cero .

Para Rodrigo Delgado, el debate actual en torno a la legislación migratoria evidencia la poca preparación que hubo ante este fenómeno en el país. “Cuando comparas el 5% de migración que tiene Chile versus el 15% que tiene un país OCDE, también tienes que comparar el nivel de los servicios que tiene cada país, es decir, si cuenta con la infraestructura, los médicos, los jardines infantiles…el problema es que ese 5% puede estar concentrado en comunas más populares, que son las que tienen menos presupuesto y menos infraestructura”, afirma. Además es muy crítico frente al discurso estático que no hace distinción entre migrantes. “Lamentablemente, como el lenguaje crea realidades, se habla de todos los migrantes como si todos estuvieran vendiendo Super-8 en la calle, cosa que no es así”.

“Si tú generas un nicho exclusivo para población de algún tipo, lo que estás haciendo es un proceso de exclusión, diferenciación con la población nacional”. Carlos Baeza, Coordinador de Asuntos Migtratorios de la OIM

Esta misma complejidad y diversidad también se da a nivel nacional. En el norte grande, la ciudad fronteriza de Arica ha recibido gran cantidad de población migrante y tiene una dinámica particular en relación al resto del país. Karina León, de la oficina de Diversidad, Inclusión, Refugiados y Migrantes de la municipalidad, explica que, al estar la comuna ubicada en una triple frontera, las personas migrantes tienen vínculos familiares en Perú y Bolivia, lo que hace que estas personas no siempre regularicen su situación y se produzca el llamado “turismo permanente”, es decir, que la gente entra y sale del país cada tres meses para aprovechar el tiempo de estadía que permite la visa de turismo. Durante los últimos dos años, León cuenta que en la zona se han introducido las comunidades de Colombia, Cuba, Haití y Ecuador. También han aumentado las solicitudes de asilo o refugio, ya que este tipo de petición se realiza en la frontera. Por esta misma ubicación limítrofe con otros países, se registran ingresos clandestinos a Chile, lo que potencia la trata de personas o el tráfico ilícito de migrantes, siendo por esta misma razón, una comunidad con mayores dificultades para su regularización. Entre los apoyos que entrega el municipio de Arica está la orientación en gestión migratoria, el soporte a organizaciones migrantes, la prevención de trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, entre otros. Estos servicios se han llevado también a zonas rurales en los valles, y León afirma que “se logran gracias al trabajo coordinado y articulado entre las diversas oficinas municipales, organizaciones e instituciones, tanto locales como externas a la región”.

Otro caso es el de la Municipalidad de Rancagua, que desde 2017 posee una oficina de migración a cargo de María Inés Rodríguez y dos profesionales de Venezuela y Perú. Aquí se trabaja en labores como el apoyo en la regularización migratoria, se realizan capacitaciones nacionales y migrantes en derechos y deberes, se vela por la vinculación de la población extranjera y nacional, y se facilita la participación ciudadana migrante. Una actividad “cumbre” de 2017, fue la firma del Acta-Compromiso del Sello Migrante, por parte de las autoridades municipales y el Departamento de Extranjería y Migración (DEM).

“Lamentablemente, como el lenguaje crea realidades, se habla de todos los migrantes como si todos estuvieran vendiendo Super-8 en la calle, cosa que no es así”. Rodrigo Delgado, alcalde de Estación Central.

Respecto de la actividad laboral, indican que es muy diversa y puede concentrarse en los servicios, la construcción y también la fruta en su respectiva temporada. Un punto importante en este aspecto, es que los migrantes están emprendiendo sus propios negocios, lo que aseguran es reflejo de una tendencia a nivel nacional. Para Rodrigo Delgado, hoy existen cinco áreas sensibles en las que se debe poner atención: la vivienda, por el hacinamiento; el trabajo, por el tiempo que demoran los permisos y la precarización laboral que esto conlleva; la educación, especialmente la enseñanza parvularia; la salud, por la sobrecarga que existe en algunos sectores; y la convivencia, porque cree que no existe una diferenciación de las culturas.

Sobre este último punto, Juan Carrasco aconseja a los municipios “que implementen un programa de integración, que genere un servicio amplio, que todos sus funcionarios sepan que tenemos que integrar”, dice. Añade que “a medida que la migración la integremos rápidamente, la transición va a ser menos dolorosa, en términos de discriminación y xenofobia. El odio surge a partir de sociedades que no integran”.

 

 

Publicas un comentario