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Díficil pero no imposible

Díficil pero no imposible

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Tres profesionales de diferentes áreas: arquitecta, periodista e historiador, opinan desde su experiencia cómo creen que los municipios pueden aportar desde lo local con una visión de comuna.

La crítica urbana hace muchos años que se ha ido abriendo espacio. De hecho, fue un joven Benjamín Vicuña Mackena en el SXIX, quien con solo 24 años generó propuestas para cambiar Santiago y a sus 42, las hizo realidad siendo Intendente. Los problemas, si bien con volúmenes diferentes a los actuales, eran en su concepto original, los mismos: ordenamiento de la ciudad, transporte y movilidad, crecimiento urbano, construcción de espacios públicos, seguridad, entre otros. Chile hoy está dividido en 345 comunas. Las problemáticas a nivel local son muchas y muy diferentes entre ellas. Para qué decir la diferencia de recursos entre unas y otras. Sin embargo, la ciudadanía cada vez más empoderada y participativa demanda transformaciones que impliquen un cambio tereal en su calidad de vida. Para Miguel Laborde, historiador y periodista cultural, “el poder de un alcalde está cada vez más sujeto a crítica, lo que está cambiando su perfil. Más temprano que tarde, los candidatos deberán exponer, claramente, cuál es su visión de la comuna y cuáles son sus propuestas concretas para lograrlo”. Laborde reconoce que el poder de los ministerios es excesivo, pero dentro de ese marco, la capacidad de liderazgo y la vocación política son fundamentales a la hora de obtener logros. Para Rosanna Forray, profesora del Laboratorio de Ciudad y Movilidad de la Universidad Católica, “hay un problema de articulaciones entre lo que a los alcaldes les toca hacer y lo que se les superpone desde los ministerios, lo que termina siendo aterrizado de muchas maneras que no son concertadas”. A juicio de Forray, la comuna puede hacer mucho si decide regular qué es lo cualitativo, si define su territorio desde la diversidad que tiene y no lo trabaja como un tereal en su calidad de vida. Para Miguel Laborde, historiador y periodista cultural, “el poder de un alcalde está cada vez más sujeto a crítica, lo que está cambiando su perfil. Más temprano que tarde, los candidatos deberán exponer, claramente, cuál es su visión de la comuna y cuáles son sus propuestas concretas para lorritorio plano”. Para esto según la académica es clave que un municipio pueda liberarse de la gestión cotidiana para pensar a futuro, proyectar esa visión que tiene directa relación con lo que la ciudadanía va diciendo con gestos determinados. Rodrigo Guendelman, periodista y creador del blog Santiago adicto, considera que el “problema en Chile y en las grandes ciudades es la falta de una autoridad mayor que ordene, congregue y que tenga decisión por sobre cada señor feudal: el alcalde que es dueño de su terruño”. Hoy día, a juicio del periodista urbano, la creatividad es clave a la hora de pensar en proyectos que puedan generar financiamientos extras, como así lo han hecho varias comunas.

Forray, Guendelman y Laborde citan el caso de la comuna de Providencia como un ejemplo de ciudad, cuya visión proyectada por el urbanista German Bannen, premio nacional de arquitectura 2003, fue específicamente construir una ciudad en un pequeño territorio. “Lo que más se parece al concepto de ciudad que yo tengo, son las comunas y toda mi lucha fue hacer de Providencia, que cuando me hice cargo de ella era absolutamente residencial, una verdadera ciudad. Es decir, que cada uno piense que su comuna es una ciudad que tiene que tener todos los elementos para que sus habitantes en lo esencial puedan crecer, desarrollarse y habitar en ese lugar. Que se identifiquen con su lugar”. (entrevista a Gerardo Bannen en Pla23 noviembre de 2018taforma Urbana, 3 de enero, 2011). En este sentido, Laborde coincide en que frente a una realidad tan diversa y con las complejas tareas de un municipio, se haga imprescindible que “la visión estratégica, que se espera de un alcalde, ya no sea una “genialidad” individual. Si este quiere lograr avances, tendrá que saber organizar equipos que sepan dialogar con la comunidad; debe tener una visión capaz de seducir, pero asimismo, en interacción con la comunidad, tener la flexibilidad para modificarla”.

Para la arquitecta de la PUC, “el foco debe estar en las juntas de vecinos. Una ciudadanía que tiene conductas más individuales, pero más gregarias a través de redes. A partir del hecho de expresarse hay un requerimiento que se instala. Los cafés por ejemplo, son solicitados incluso en barrios más pobres, porque ahí también las mujeres quieren tomarse un café con las amigas. ¿Por qué no?”. A juicio de la académica, los municipios podrían empezar a generar iniciativas para disminuir las desigualdades y un tema clave para empezar, es la movilidad. “En barrios más vulnerables, se puede pensar en crear redes de movilidad segura para mujeres y niños. La comuna de El Bosque, por ejemplo, está trabajando cómo se puede llegar al colegio en bicicleta con rutas bacanes”. Para el creador de Santiago Adicto el cambio de la ciudad expansiva a la ciudad más densa en pequeños departamentos, ha generado la necesidad de nuevos espacios públicos y ha hecho que la ciudad nos importe más, nos duela más y la queramos más o menos”. La tarea no es nada fácil, pero salir de la urgencia no es imposible cuando se sueña con una visión de ciudad que ofrezca a los vecinos más y mejores posibilidades de tener una vida menos estresante. Germán Bannen lo dijo muy bien, “Hoy es imprescindible recuperar la escala humana, la dimensión adecuada que nos permita reconocer un lugar como propio, como un lugar que nos acoja y nos proteja, que nos permita reconocernos y un lugar que nos permita habitar”. (clase magistral de Germán Bannen en la inauguración del año académico de la Escuela de Arquitectura).

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