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Es urgente: todos defendiendo la vida y el planeta

Es urgente: todos defendiendo la vida y el planeta

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El mundo vive tiempos dramáticos. El cambio climático, la contaminación ambiental, el aumento de las desigualdades sociales y territoriales, los confl ictos sociales agudos y las guerras irracionales nos amenazan masivamente.

En nuestro país, además de los desastres naturales, la falta creciente de agua de regadío y para el consumo humano, que antecede el avance constante del desierto del norte hacia el sur, también es un gran tema. Las organizaciones internacionales nos han alertado respecto de estas catástrofes acumulativas que ponen en riesgo la vida en el planeta. El exceso de producción y el consumo superfl uo, el avance técnico acelerado, el aumento exponencial de la población y la globalización aceleran esos negativos cambios. Estamos al borde del abismo, pero los gobiernos de los países, el sector privado transnacional y la mayor parte de la población se siguen comportando como si estos dramas afectaran a territorios lejanos y debieran ser solucionados por otros. En los últimos años, las Naciones Unidas ha propiciado y elaborado una serie de agendas mundiales para empujar el multilateralismo. De allí vienen el Acuerdo contra el Cambio Climático (París, 2015), el Marco de Sendai para prevenir los Desastres (Japón, 2015), la Agenda 2030 con sus 17 objetivos y 169 metas (Nueva York, 2015) y la Nueva Agenda Urbana (Quito, 2016).

La Agenda 2030, suscrita por 193 países, es la más completa de las agendas y las integra a todas. Es un programa ambicioso, ideal, casi una utopía. Los 17 ODS son para defender a todos los seres vivos y deben aplicarse en todos los países y territorios. Recordémoslos, en su versión más breve: 1. Fin de la pobreza; 2. Fin del hambre; 3. Vida sana y bienestar; 4. Educación inclusiva, equitativa, de calidad; 5. Igualdad entre géneros; 6. Agua y saneamiento; 7. Energía segura, sostenible y moderna; 8. Crecimiento, pleno empleo y trabajo decente; 9. Infraestructuras resilientes, industrias inclusivas; 10. Reducir las desigualdades en y entre países; 11. Ciudades y asentamientos humanos seguros; 12. Consumo y producción sostenibles; 13. Combatir el cambio climático; 14. Conservar océanos, mares y recursos marinos; 15. Ecosistemas terrestres sostenibles; 16. Paz y sociedades inclusivas; 17. Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

En Chile y en muchos otros países son los gobiernos locales quienes están encargados de muchos de estos temas, con algún apoyo precario del gobierno nacional. Los recursos municipales reales corresponden apenas al 14% del gasto gubernamental total. Como los recursos son escasos, muchos municipios aprendieron a realizar alianzas colaborativas con el resto del sector público, el sector privado y la sociedad civil. Durante los años 90 pasó en Santiago, en La Pintana, El Bosque, Coquimbo, Pucón o Lautaro y en cientos de comunas más. La llamamos participación. Pero, inexplicablemente, la participación fue normada, reglamentada, complicada, manipulada y mermó cada vez más. Esta acción colaborativa se llama ahora gobernanza democrática, que signifi ca que debemos, ahora más que jamás, colaborar todos con todos para defender la vida y el planeta. La urgencia es ahora.

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