Escribe tu búsqueda

Aula segura ¿Es inevitable el conflicto?

Aula segura ¿Es inevitable el conflicto?

Compartir

María Paz Dominguez Directora Compás Pedagógico

Tras la presentación del proyecto de ley Aula Segura, al gobierno se le ha abierto un flanco de críticas desde distintos sectores y en general todas dicen relación con que el problema no se estaría atacando de raíz.

Seamos claros, el problema existe, la violencia existe y es inaceptable. Aula Segura, sin embargo, se percibe más como una medida par- che para un síntoma que como una propuesta que empiece a hacerse cargo del problema real. Es más, la Comisión de Constitución del Senado advirtió por mayoría que este proyecto de ley podría ser inconstitucional.

En el fondo lo que aquí está pasando es que la autoridad está dando una solución técnica a un problema que es mucho mayor y eso es lo que parece estar oyéndose desde distintos sectores de la sociedad. Un problema técnico es distinto de un desafío adaptativo, según propone Ronald Heifetz (1994, 2009); el error entonces está cuando un desafío adaptativo se trata como un problema técnico y eso pa- rece ser lo que aquí estaría sucediendo.

Un problema técnico es aquel que un país u organización pueden resolver a través de procesos y protocolos establecidos. Un desafío adaptativo, en cambio, cuestiona el modo mismo de hacer las cosas de todo un país u organización. El contexto ha cambiado y las respuestas aprendidas ya no sir- ven, porque las preguntas son nuevas. Erramos el tiro si vemos el uso de la violencia para la resolución de conflictos como un hecho aislado y que estaría acotado a jóvenes que atacan de manera inaceptable a los adultos, sean estos sus profesores, sus inspectores o un carabinero.

Demás está decir que el uso de la violencia para resolver conflictos en nuestro país va mucho más allá de los estudiantes. Se oye también de casos donde apoderados han atacado profesores, donde pacientes han atacado a enferme- ras, donde sólo en este año van 28 mujeres asesinadas por sus parejas y se han registrado 86 femicidios frustrados. ¿Y cómo olvidar aquel estudiante universitario que, con la cara cubierta, le gritaba al rector de una universidad que por fi n estaba “dando la cara”? Y esos mismos estudiantes, tras intentar tomarse la oficina del rector y romper documentos, declaraban que no habían usado la violencia, ya que sólo le habían gritado.

Pareciera como si estuviéramos tristemente acostumbrados/as a la resolución violenta de nuestros conflictos. Por ejemplo, me tocó liderar un proceso participativo mediante el cual los distintos estamentos y establecimientos municipales de una comuna definieron los objetivos estratégicos de ésta en materia educativa. Y ahí hubo quienes me dijeron que era inevitable que algún participante saliera furioso/a de la sala en medio del trabajo de grupos.

¿Inevitable? ¿Es inevitable la resolución violenta de los conflictos? Lo es cuando no hay capacidades para hacerles frente de manera pacífica. Amy Gutman (1987) dice que la capacidad de deliberación es uno de los valores esenciales a la democracia y es esa capacidad la que parece estar faltando en nuestro querido Chile. Esa parece ser la capacidad que necesitamos desarrollar.

Pero en este caso la autoridad no tiene la respuesta, porque como en todo desafío adaptativo en este caso la autoridad también necesita aprender. Es aquí donde el rol de la autoridad consiste en ejercitar el liderazgo de modo de permitir un proceso de aprendizaje social donde todas y todos nos podamos preguntar cómo es que podemos resolver nuestros conflictos de manera pacífica y vayamos probando distintas maneras de hacerlo.

Publicas un comentario